El color es secundario
- Diego Partida
- 8 may
- 2 min de lectura
El color es secundario, la ropa funciona por su historia, contexto, material, corte (forma y caída) y por último, por su color. Esta es la razón por la que conceptos tales como “colorimetría” o las guías para combinar ropa por colores, me parecen sumamente imprácticos.
¿Pero a qué me refiero cuándo hablo de esto? Nuestras prendas tienen un origen, en el caso de la ropa de hombre la mayoría se remonta a uniformes militares y de trabajo. Es a través de conocer este pasado, de como distintos grupos sociales, económicos y culturales han usado e interpretado la ropa, que podemos pensar en distintas combinaciones para nuestros outfits. Un ejemplo perfecto de esto es: jeans+chamarra de cuero+botas negras, producto de movimientos contraculturales en estados unidos a mediados del siglo XX. Esta combinación la inmortaliza Marlon Brando en “The Wild One”

Otro ejemplo serían los pantalones chinos, que encuentran su origen en una variante del uniforme usado durante la guerra hispanoamericana de fines del siglo XIX y que hoy en día relacionamos con el trabajo de oficina. Saber que en medio de ese proceso se convirtieron en un elemento fundamental para muchos trabajadores de la construcción (y por eso encontramos variantes con tejidos y costuras más pensadas para la durabilidad), o que los estudiantes de la Ivy League encontraron en estos pantalones una opción cómoda a los pantalones de franela que usaban sus padres, es lo que nos va a ayudar a entender las distintas variantes de un mismo tipo o estilo de prenda y cual es nuestra mejor opción dependiendo del tipo de estética que estemos buscando, ya que si bien el color más popular de estos pantalones es el khaki, variaciones entre el corte, tela, estilo de los bolsillos, costuras u otros detalles los pueden hacer completamente distintos unos de otros.


Comentarios